La provincia de Málaga es mucho más que playa. A pocos kilómetros de la costa se esconden pueblos blancos colgados de las montañas, valles cubiertos de castaños y miradores desde los que, en días claros, se ve África. Como expertos en boat trip in Benalmádena, conocemos la Costa del Sol desde el mar, pero también nos encanta recorrerla por tierra, así que hemos preparado esta selección con los pueblos más bonitos de Málaga y todo lo que necesitas saber para elegir tu próxima escapada.
Frigiliana

Frigiliana está considerado uno de los pueblos más bonitos de Andalucía, y basta con pasear por su casco histórico para entender por qué. Su barrio morisco-mudéjar es un laberinto de calles empedradas, escalinatas, casas encaladas y macetas de colores que conserva la esencia de su pasado andalusí.
Se encuentra en la Axarquía, a unos 55 km de Málaga, lo que supone menos de una hora en coche, y a solo 6 km de Nerja, por lo que es muy fácil combinar ambos en el mismo día. Desde lo alto del pueblo hay unas vistas preciosas hacia el mar y las sierras de Tejeda y Almijara, por donde salen rutas de senderismo como la del río Higuerón.
La primavera y el otoño son las mejores épocas para visitarlo, aunque a finales de agosto se celebra el Festival de las Tres Culturas, que llena sus calles de música y mercados. Es perfecto tanto para una escapada romántica como en familia, aunque hay que tener en cuenta que sus calles son empinadas y con muchas escaleras, por lo que no es muy accesible para personas con movilidad reducida ni para carritos.
Ronda

Ronda es uno de los pueblos más espectaculares de España, construido sobre una enorme meseta partida en dos por el Tajo, un desfiladero de más de 100 metros de profundidad.
Su gran símbolo es el Puente Nuevo, que une la parte antigua con la moderna y regala una de las postales más impresionantes de Andalucía. Además, cuenta con una de las plazas de toros más antiguas de España, baños árabes y palacios con jardines asomados al vacío.
Está a unos 100 km de Málaga, a algo más de una hora y cuarto en coche, y también se puede llegar en autobús. Las vistas son de las mejores de la provincia, y la ruta que baja por el camino de los Molinos hasta la base del Tajo es imprescindible para ver el puente desde abajo.
La primavera y el otoño son ideales, porque en verano hace mucho calor y en invierno puede hacer bastante frío. Es una escapada muy romántica, especialmente al atardecer, aunque también encanta a las familias. El centro es bastante accesible, pero los senderos de bajada al Tajo tienen pendientes fuertes.
Mijas

Mijas Pueblo es el ejemplo perfecto de pueblo blanco a un paso de la costa. Se encuentra a unos 30 km de Málaga, a menos de 40 minutos en coche, y se caracteriza por sus calles blancas adornadas con macetas azules, la ermita de la Virgen de la Peña excavada en la roca y su muralla, desde donde se contempla toda la Costa del Sol.
Tiene unas vistas magníficas al mar, y para los amantes del senderismo, la Sierra de Mijas ofrece rutas que suben hasta el pico Mijas, con panorámicas de toda la bahía. Se puede visitar todo el año, pero en invierno y primavera se disfruta con menos turistas y temperaturas muy agradables. Es un pueblo ideal para ir en familia, aunque su ambiente al atardecer también lo hace muy apetecible para parejas. Tiene aparcamiento público junto al centro y gran parte de las zonas principales son bastante accesibles, aunque algunas calles tienen pendiente.
Benalmádena Pueblo

Muchos visitantes conocen la parte costera de Benalmádena, pero pocos suben a su pueblo, uno de los rincones con más encanto de la Costa del Sol. Benalmádena Pueblo conserva el aspecto de pueblo andaluz tradicional, con su plaza de España, la Fuente de la Niña y calles blancas llenas de flores, y está a solo 20 minutos de Málaga.
Desde su mirador se ve toda la costa, y muy cerca se encuentra el teleférico que sube al monte Calamorro, con unas vistas espectaculares y varias rutas de senderismo. Se puede visitar todo el año y es ideal para ir en familia, aunque al caer la tarde resulta muy romántico.
Su accesibilidad es buena en la zona de la plaza, aunque algunas calles tienen cuesta. Además, desde aquí es muy fácil bajar al Puerto Deportivo y completar el día en el mar.
Casares

Casares es uno de los pueblos blancos más fotografiados de Andalucía. Sus casas encaladas se amontonan sobre una colina coronada por los restos de un castillo árabe, creando una imagen que parece sacada de un cuadro. Es, además, el pueblo natal de Blas Infante, considerado el padre de la patria andaluza, cuya casa natal puede visitarse. Está a unos 100 km de Málaga, a algo más de una hora en coche por la autopista de la costa. Sus vistas son espectaculares: desde lo alto del castillo se ve el Mediterráneo y, en días despejados, Gibraltar y la costa de África. Los amantes del senderismo tienen muy cerca la Sierra Crestellina, un paraje natural con rutas de gran belleza. Es un pueblo perfecto para una escapada romántica, especialmente en primavera y otoño. Sus calles son muy empinadas, por lo que no es la mejor opción para personas con movilidad reducida.
Cómpeta

Cómpeta es uno de los pueblos más bonitos de la Axarquía y la capital del vino moscatel de la zona. Se caracteriza por sus calles blancas y estrechas, su iglesia de la Asunción con su característica torre y un ambiente tranquilo que enamora a muchos viajeros extranjeros, que han hecho de él su segunda casa.
Está a unos 65 km de Málaga, a una hora en coche, con un último tramo de carretera con curvas. Ofrece unas vistas preciosas sobre los valles de la Axarquía hasta el mar, y es un punto de partida excelente para rutas por el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama.
El mejor momento para visitarlo es el 15 de agosto, cuando se celebra la Noche del Vino, aunque en primavera y otoño se disfruta con más calma. Es ideal para una escapada romántica con buena gastronomía y vino. Sus calles son estrechas y con pendientes, así que la accesibilidad es limitada.
Comares

Conocido como el Balcón de la Axarquía, Comares se encuentra en lo alto de una montaña a más de 700 metros de altitud, y sus vistas son, probablemente, de las mejores de toda la provincia. Desde sus miradores se contemplan los valles de la Axarquía, los pueblos vecinos y el mar en el horizonte.
Una de sus curiosidades son las huellas de cerámica pintadas en el suelo, que guían al visitante por un recorrido por los rincones más bonitos del pueblo. Está a unos 45 km de Málaga, a unos 50 minutos en coche por una carretera con muchas curvas.
Hay varias rutas de senderismo por los alrededores, y es un destino perfecto en primavera, cuando el campo está verde, o en otoño. Es especialmente bonito para una escapada romántica y tranquila. Al estar en lo alto de una montaña, sus calles tienen pendiente, por lo que la accesibilidad es reducida.
Nerja

Nerja es uno de los pueblos más bonitos y completos de la Costa del Sol, porque combina en un mismo lugar casco histórico, playas espectaculares, naturaleza y una de las cuevas más impresionantes de Europa. Es por ello que contamos con una visita guiada en Nerja específicamente.
Su gran símbolo es el Balcón de Europa, un paseo-mirador asomado sobre los acantilados desde el que se contemplan las calas que rodean el pueblo y, en días claros, la costa de África. Sus calles blancas llenas de flores, la Iglesia de El Salvador y el ambiente de sus plazas lo convierten en un lugar perfecto para pasear sin prisa.
A unos 4 km del centro se encuentra la Cueva de Nerja, con salas enormes llenas de estalactitas y estalagmitas, y muy cerca, el pequeño pueblo de Maro y sus acantilados. Está a unos 50 km de Málaga, a menos de una hora en coche por la A-7, y también hay autobuses directos con mucha frecuencia. Para los amantes del senderismo, la ruta del río Chíllar, que se hace caminando por dentro del agua, es una de las más originales de Andalucía.
En verano es ideal para disfrutar de sus playas, aunque hay mucha gente; la primavera y el otoño son perfectos para caminar y visitarlo con calma. Es un destino que funciona tanto para familias como para parejas, sobre todo al atardecer en el Balcón de Europa. El centro y el Balcón son bastante accesibles, pero muchas calas tienen bajadas por escaleras.
Marbella (casco antiguo)

Aunque Marbella es famosa por su lujo, su puerto y sus playas, su verdadera joya es el casco antiguo, uno de los más bonitos y mejor conservados de la Costa del Sol. Es un conjunto de calles estrechas y encaladas, decoradas con macetas de colores y buganvillas, que desembocan en la Plaza de los Naranjos, el corazón del barrio, rodeada de terrazas, el antiguo Ayuntamiento y la ermita de Santiago. Sin ninguna duda, es la que más sorprende en nuestra visita guiada en Marbella.
Muy cerca se encuentran la Iglesia de la Encarnación y los restos de la antigua muralla árabe. Está a unos 60 km de Málaga, a unos 45 minutos en coche por la autopista de la costa, y hay autobuses frecuentes desde la capital y desde el aeropuerto.
Aunque el casco antiguo no tiene grandes miradores, a pocos kilómetros se alza Sierra Blanca, con rutas de senderismo como la subida a La Concha, la montaña que preside Marbella y desde cuya cima hay unas vistas espectaculares de la costa. Gracias a su clima suave, se puede visitar todo el año, y en invierno se disfruta sin aglomeraciones y con temperaturas muy agradables. Es una escapada muy romántica, especialmente para cenar en alguna de sus plazas, aunque también es fácil de recorrer en familia. Su casco antiguo es peatonal y bastante llano, por lo que es uno de los más accesibles de esta lista, aunque algunas calles son empedradas.
Gaucín

Gaucín es uno de los grandes miradores de la Serranía de Ronda. Encaramado en la montaña y coronado por el Castillo del Águila, ofrece unas vistas espectaculares sobre el valle del Genal, Gibraltar y, en días claros, la costa de Marruecos.
Sus calles blancas, sus fuentes y su ambiente tranquilo lo han convertido en refugio de artistas y viajeros. Está a unos 125 km de Málaga, alrededor de una hora y cuarenta minutos en coche. Cuenta con varias rutas de senderismo por la Serranía y el valle del Genal, y es especialmente bonito en primavera y otoño.
Es un pueblo perfecto para una escapada romántica, con alojamientos rurales con encanto y atardeceres inolvidables. La subida al castillo y algunas calles tienen pendiente, por lo que la accesibilidad es limitada.
Conclusion
Málaga tiene pueblos para todos los gustos: miradores espectaculares como Comares, Casares o Gaucín, escapadas románticas como Ronda o Frigiliana, planes familiares como Júzcar, Mijas o Archidona, y aventuras como el Caminito del Rey.


